Histórico

1 06 2010

Ebert reseña The Human Centipe y, por primera vez en su vida, (desde que tenemos noticia) no califica una película.





Gaming la vida loser

28 03 2010

La escena argentina rolera siempre ha sido muy apasionado de la saga de películas The Gamers. La primera se proyecto al final de la jornada de los treinta años de D&D en la Facultad de Derecho. Uno de esos eventos roleros legendario que todavía quedan guardados en nuestra memoria. Cerrar la jornada con esa película, en la inmensa sala de proyección de la Facultad  , fue mágico. La proyección de la segunda parte fue un evento en sí mismo. Lo cual ya hablaba de la pasión que habia generado la primera. Armar una jornada especialmente para ver una película, habla mucho de la película.

Durante años, ambas películas tuvieron la mejor de las prensas, no había reunión rolera donde alguien no comentara una escena de la película, o una partida de rol donde alguna situación en el juego referenciara con alguna de las muchas anécdotas que se cuentan The Gamers.

Hasta ayer solo había visto la uno. De hecho la vi varias veces, y siempre le encontraba algo divertido. Era una de esas películas que, independientemente del presupuesto y el despliegue técnico, estaban hechas con amor al hobby. Veías The Gamers y te daban ganas de jugar. o te recordabas algo gracioso que te había pasado,. Habiendome gustado tanto la primera parte, era medio tonto no haber visto nunca la dos. Finalmente, ayer mismo, la baje de un torrent y la vi antes de irme a dormir, después de haber visto la increíble Grindhouse: Death Proof.

The Gamers 2: The Dork Rising, es una pelicula muy diferente a The Gamers  Por un lado tiene una trama. Mientras que The Gamers una colección de escenas, y un final inesperado, rozando lo lyncheado,  The Gamers 2 narra la historia de un calvo y frustrado DM que esta tratando de concluir una campaña de D&D 3.5 (sabemos que es asi porque tienen los manuales) con su grupo de de juego, que vendría a ser la colección de roleros mas desagradables de la ciudad, el peor grupo imaginable: un ruleslawyer obsesionado con “ganar”, un flaquito que proyecta todas sus inseguriades sexuales en el juego y un grandote con problemas severos de anger managment, por última se agrega al grupo una chica n00b, ex novia del ruleslawyer. Mas o menos de entrada la película nos obliga a empatizar con el DM: apenas tiene personalidad, y le pasan todas las cosas horribles  imaginales, como que su grupo solo lo conoce por su nick y todos consideran que su campaña es un embole.

La referencia más directa que se me ocurre son las peliculas de Kevin Smith, sobretodo Clerks. Pero mientras  Clerks brillaba por unos diálogos asombrosos, que Tarantino o Woody Allen soñarían con escribir, en The Gamers los pibes son demasiado aburridos como para decir algo con onda.No solo eso, a pesar de que los personajes de Clerks era fracasos potenciales (y como confirmamos en Clerks 2, lo seguían siendo)  hay algo en sus vidas que resulta atractivo, como si hubiesen logrado hacer significar su vida vacía. Nada de eso ocurre en The Gamers. Todos y cada uno de esos roleros son los que prefererías evitar en cualquier lado, al punto que la n00b, parece más unas sadista por juntarse con esos mongoloides.

¿Qué nos dice The Gamers sobre nuestra escena rolera? Varias cosas. En una nota benigna, tal vez los  roleros están (estamos) muy acostumbrados a consumir cualquier cosa que les (nos) pongan delante y que tengan pegada la palabra rol. Eso explique el fenómeno The Gamers en las jornadas y eventos. Los chistes sobre el metajuego no son muy habituales en la tele y el cine, verlo en una pantalla a veces puede ser refrescante, aunque medio ghetto. The Order of The Stick o Goblins, por mencionar otras obras de origen rolero de gran popularidad, pero que en sus mas recientes encarnaciones se han vuelto mediocres y predecibles, son muestras de que tenemos mal alimentado el cerebro y el criterio. Pero la observación más maligna que se me ocurre, es que en definitiva, los roleros nos identificamos con los peores estereotipos posibles. Nos causan gracia, y seguimos reproduciendo, las peores conductas, las peores motivaciones para seguir jugando rol, seguimos siendo escritores frustrados, y gente que no tiene amor y sexo, y que por eso sigue jugando rol: jugamos rol porque no podemos rellenar nuestras vidas de algo interesante. Y cuando nos tenemos que reír de eso, ni siquiera lo podemos hacer bien.





Trailer de SUCK

15 03 2010

Al final una película de Vampiros que me llama la atención





El luchador y todo lo demás

13 07 2009

Mike Rourke en The Wrestler parece un muñeco. A alguien se le habrá ocurrido lo mismo, porque el tipo tiene un action figure de si mismo en la camioneta que por momentos es su casa.

En el blog de un rolero bastante pelotudo, leí que Aronosfky es el mas nihilista de los directores de hollywood. The Wrestler es el mejor ejemplo de esto, la vida de un tipo que es un  fraca pero en el fondo es un buenazo funciona como el silver tape de una de  exploitation red neck y martirio.

Y acá me detengo. El gran director/performer del nihilismo filmico es Mel Gibson. Australiano tenía que ser. Si hay una cultura vacía, construida en el sentido mas derridiano de la palabra, un conteiner superestructural, es la australiana. Mel se ha dedicado a llenar ese enorme vacío cultural con los actos mas violencia pornográfica que el que el cine de taquilla ha dado su historia. Que se joda Quentin Tarantino.   En Payback, el ladronzuelo de poca monta es traicionado por su propia banda, le roban su parte y lo hospitalizan. Tiempo después vuelve para vengarse de sus compañeros traidores, y de la organización mafiosa que les da cabida. Durante toda la película los personajes nos recuerdan que la parte del dinero que le corresponde a Mel es miserable, y que realmente no vale la pena el esfuerzo. A Mel le importa tres carajos. No solo asesina a la mitad del cast de la película, sino que recibe unas terribles (remarco el terrible) golpizas. En un momento incluso es torturado en galpón a martillazos, le revienta la cara, y le destrozan las piernas, lo que lo obliga a arrastrarse con el cuerpo magullado a la escena del climax. No puedo pensar en una película con una temática tan marcadamente nihilista y existencialista que esta, con la excepción tal vez de La Pasión. Si, Gibson es un poco repetitivo, pero en todas hay una profunda convicción filosófica de que el ser construye su existencia a partir de su voluntad, y que esta es capaz de ignorar todos los castigos en pos de ese fin. Sartre estaría orgulloso.

Hay varios trabajos académicos en relación a la lucha libre -se me viene a la cabeza, Le monde ou l’on catche de Barthes– donde concenso señala que no hay que creer en lo que pasa en el ring, y que todo el sentido del espectáculo casi que pasa por la cabeza de los espectadores.

En The Wrestler se invierte todo este planteo. Los luchadores se cortan, se inyectan, usan alambre de púas y vidrio cortado como props. Todo con el objetivo de excitar al máximo al público. Lo que realmente interesante de la lucha libre, entonces, es lo que no vemos.

Nada de lo que ocurre en la vida real es interesante. The Ram tiene una hija lesbiana ( y ex alcohólica), se gasta el sueldo en anabólicos y después no le alcanza para pagar el alquiler del remolque, hace changas en un super mercado, le tira onda a una stripper y rebota. Todo lo divertido de la película ocurre sobre el ring: Randy le llenan la espalda de ganchos de brocha, se corta con una gillete para simular cortadas, se muere de un ataque al corazón. Acá no hay crítica social ni estructuralismo, ni ninguna mierda. Randy es lo que es porque es lo quiere ser, caga todas sus oportunidades de salir, se muere arriba del ring no porque sea su destino, ni porque la vida lo hizo, sino porque hizo una elección plenamente consciente. El drama  de la vida real es un cliché, y los clichés y la presuntuosidad del espectáculo son mas reales y valiosos que nada. Antes de la última escena, Randy le da la espalda a la stripper y le agradece a los que estuvieron con él: sus fans. Esa escena, es mucho más emotiva que las lágrimas de cocodrilo sobre botox de Mickey Rourke.

Al final del guión hay una gran ironía. El  salto en el final de la película, aclara el guionista, tiene que quedar congelado con la imagen de Randy The Ram en el aire, en pleno salto, inmortalizado. Mucho mejor que terminar firmando autógrafos y vivir el aburrido retiro.





2 04 2009

-Ayer fue mi día BAFICI. Nuca había ido antes, en los 10 años que se hizo, en parte por un poco de paja y otra parte de prejuicio. Este año se me ocurrió conseguir un folleto explicativo un día que fui a tomar el té al abasto , y no tenia nada para leer. Ese mismo día marqué todas las películas que me interesaban, basándome puramente en las síntesis. El folleto era la materialización de esa visión gestión eficiente que tiene el macrismo, tenían los horarios de las películas, la mencionada sinopsis de cada film, un mapa desplegable en el centro con la ubicación de los cines donde transcurre el festival, publicidad gastronómica variada e internacional que desnudaba la contradicción: un público turista interesado en comer en alguna fonda peruana del abasto, disfrutar de una cena show en un restaurante cubano del centro o un tenedor libre vegetariano chino, el agotamiento de Buenos Aires como una ciudad con una cultura propia y el abrazo a la multicultura.

-De las 15 películas que me llamaron la atención, termine yendo a ver dos. Los problemas de ser un triste empleado administrativo de día, y un apático estudiante de sociales por las noches.

-La función de Not Quite Hollywood el sábado al mediodía en el Atlas Santa Fe tuvo muy poca concurrencia. Como mucho eramos 20 personas, la mayoría nerds recalcitrantes, gordos comiqueros, que no se habín bañado el día anterior y posiblemente durmieron con lo que tenían puesto. La clase de gente con la que te podes poner a hablar de Final Crisis o Mister Hands. Pocas novias. Un tipo que había pasado los 40 años, solo, de esos que siempre se ven los día de semana en los cines de Lavalle.

-Not Quite Hollywood me encantó, pero que estuviera incluida en el programa me indico el doble discurso sobre el que esta programado el festival. Por un lado la película ganó varios premios, y aunque no fui un éxito de taquilla se inscribe como una forma de empujar el renacimiento del Cine Australiano de explotation (ozplotation), pero aun así no había ninguna función programa en el festival para ver películas de este género. De hecho, el cine de género brillo por su ausencia en el festival. Asi que “Not Quite..” estaba incluida mas como una rareza, un guiño, o para que los estudiantes de cine se sintieran un poco mas raritos.

-Mi novia odio la película.

-La película no estaba subtitulada, pero a alguien de la organización se le ocurrió que seria una buena idea subtitularla ellos mismo -buena idea- pero proyectando paralalelamente los subtítulos en una pantalla aparte abajo de la pantalla principal -mala idea- No esta de más decir que hubo muchos problemas de sincronización.

-Hoy vi por cable una película argentina que se proyectaba en el BAFICI ¿Quién quiere hacer colas o jugar a la ruleta de internet para conseguir entradas, si podes ver las películas en tu casa?





Watchmen, de Zack Snyder.

24 03 2009

Foucault decía que  la verdad es un discurso de poder, y que la producción de nuevos  discursos se da como un acto de rebelión frente a otros, mas poderosos y consolidados, y este acto de rebelión que implica disociarse y alejarse de nuestro esquema de relación y fundamentos teóricos, tiene como resultado la iluminación de otro aspecto de nuestro objeto de estudio, un aspecto que no veíamos antes.

Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons se inscribe perfectamente dentro de esta idea. Moore y Gibbons iluminaron toda una cara del género de superhéroes. Esos superhéroes, mitos modernos, no hacen más que hablar de nosotros mismos pero en una clave fantástica. Una hipérbole de nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras aspiraciones. Como discurso de poder (y contestatario del poder vigente), Watchmen se convirtió en el quiebre definitivo, a partir de en entonces el comic no volvería  a ser el mismo

La adaptación al cine de Watchmen es un proyecto que viene dando vueltas hace mucho tiempo. Desde Terry Gilliam, miembro ilustre de Monty Phyton y director de genialidades visuales como Brazil o 12 Monos, o un nihilista irremediable como Darren Aronosky, director de Pi y Requiem for a Dream, coquetearon con la idea de adaptarla. Gilliam concluyó que era imposible adaptar Watchmen, alegando que era una obra que se anclaba sobre el comic como medio y  explotaba al máximo sus recursos: lo que habían hecho Moore y Gibbons simplemente no podía hacerse en el cine. Aronofsky se perdió en la marea  del rosqueo Hollywoodense. La realización entonces terminó cayendo sobre las manos de Zack Snyder, un director de la generación que profesa la idea de que una película es un video clip de dos horas y media. Sus obras anteriores también son adaptaciones o reversiones, Dawn of the Dead actualiza al digital el clásico de zombies de George Romero,  y 300, basado en el comic de un Frank Miller que maniquea el conflicto Occidente-Oriente con espartanos desnudos, inspirado tal vez un poco en esa vieja película con Charlton Heston que podíamos ver las tardes de sábados de acción.

Watchmen es distinto. No inscribe al género de  Zombies, ni de la  Guerra. Es una obra fundamental, uno de los pocos comics que ganó concursos literarios prestigios, el antes y después del género y la industria, una obra que desnudo el clima de época desde y para la cultura de masas, tomando todos los elementos del género y recombinándolos, iluminando unas cosas y oscureciendo otras, el resultado: un nuevo paradigma, un nuevo código, para contar una historia de superhéroes.
La adaptación entonces hace un enorme y parcialmente exitoso trabajo para mantener aquellas cosas que  la habían hecho grande. Sin tomarse muchas libertades creativas, yendo a lo obvio a veces, quitando aquellas cosas que podrían pensarse estaban de más, pero que seguro volverán en una  eventual edición en DVD. Un trabajo de buen alumno que apunta a sacar una buena nota.

No se duda de que Watchmen, logra captar el elemento ucrónico, a pesar de ser una película que transcurre en 1985, la música que escuchamos es  Dylan, Hendrix, Joplin:la banda de sonido de un mundo al borde de la guerra, donde la polaridad no existe, pero la incertidumbre del holocausto nuclear esta más cerca de lo que nunca estuvo. Nixon y Kissinger pretenden decidir el futuro del mundo de este 1985 hipotético, la presencia del Doctor Manhattan despolariza el conflicto, pero acelera el holocausto,  la sociedad se rebela contra los abusos de poder, y los héroes enmascarados son apenas un emergente de esta sociedad que parece un autobús prendido fuego cayendo a trescientos kilómetros por hora por un barranco. Todo eso, por suerte, sigue en la película.

El cambio mas radical respecto del comic es el final. Tal vez algo hasta esperable. Watchmen, el comic, fue concebido para ser releído varias veces, el descenlace cobraba sentido al descubrir las pistas que había en el fondo, ocultas en varias viñetas y diálogos. En la película, el final no es tan des concertante, aunque busca el mismo efecto en la trama: se soluciona el  misterio de la primera escena/página, los motivos de todos los personajes son puestos a prueba, y las decisiones que tomen afectara sus vidas para siempre: muerte, exilio, y arrepentimiento.

Se pueden decir otras cosas, que hay secuencias calcadas del comic que resultan en  un pasaje muy prolijo, que ninguna de las actuaciones asombran, e incluso algunas son olvidables (Matthew Goode como Adrian Veidt/Ozymandias, a pesar de esa interesante reversión de un Marck Bolan enmascarado, no logra cautivar), y tiene una cuota de sexo, gore y violencia que no creo que el comic tuviera: las marcas que veces  usa Hollywood para hacer notar que una película es adulta.