The League of Extraordinary Gentlemen

28 05 2009

tapa

Kill Bill fue una película hiper promocionada, que por suerte el paso del tiempo confirmo no era nada digno de convertirse en un clásico o en algo siquiera recordable. Había un encanto en Kill Bill, sin embargo,: la suma de referencias, desde el nombre de los personajes, la elección de los cuadros, el tipo de fotografía, el argumento, el vestuario. La película es un collage compuesto de diversas fuentes, y no tiene vergüenza en remarcar las huellas dejadas por otras películas, actores y directores.

La idea de una obra hecha de la suma de otras obras es un concepto interesante. Claro que Kill Bill es ejemplo horrible, uno mucho mejor sería The League of Extraordinary Gentleman de Alan Moore y Kevin O´Neill. La premisa es sencilla, pero luego se va ramificando hasta convertirse en una de los comics de género mas ambiciosos y extraños que tuve la oportunidad de leer. The League es una suerte de Justice League inglesa, compuesta por personajes clásicos del mass media británico, El Hombre Invisible, Mr Hyde, Allan Quatermain, entre nosotros.
1 Pero lo que parece una bromita de Moore y O Neille, que incluso arranca con unos dibujos muy caricaturizados, lentamente comienza a abandonar cualquier lugar común, y se interna en un proceso de resignificación que Moore conoce y maneja muy bien. Esta idea que obsesiona a Moore, y que ha sido la madre de sus mas grandes historias es en la que toma héroes y mitos clásicos y los inserta en universos de ficción hiper detallados, casi maximalista, donde hasta las fuentes mas inverosímiles tienen su lugar.

De la misma manera que en Watchmen, Moore se encargo de llenar de artículos, entrevistas, incluso informes psiquiátricos, que expandían el universo y lo dotaban de una lógica propia. En The League of Extraordinary Gentleman, se incluye un extenso texto donde narra la historia del universo, incluyendo una cantidad increíble de referencias a la ficción Victoriana.

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Pero el comic no se limita a referencia la ficción inglesa de principio de siglo, en el Volumen III (Black Dossier) Moore expande el universo de referencias a clásicos del siglo XX como 1984 de George Orwell, los Mythos de Lovecraft o la prosa beatnick  de Jack Kerouac. En este volumen es también de Moore lleva al extremo la idea de crear un universo completamente autocontenido, pero construido sobre piezas de ficción previas. Es tan grande el números de referencias, que para no tener problemas con los registros de autor que DC decidió publicar el Volumen  únicamente en Estados Unidos.

Black Dossier incluso se vale de otros soportes además de la historieta para narrar la historia, haciendo cortes en la narrativa para incluir publicidades ficticias con la estética propia de la época, relatos ilustrados, e incluso una versión a apócrifa de una  continuación de la novela erótica Fanny Hill de John Cleaveland.

A mediados de mayo se público el cuarto volumen, que aun no tuve la oportunidad de leer pero seguramente será tan bueno, o posiblemente aun mejor, que los anteriores.

Dibujo