La Ciudad es la prisión de la mente

30 11 2009


“Deben haber espíritus que son mas poderosos que el hombre, pero su invocación es una práctica que no debe ser alentada”.

.David Lynch, vía Twitter, 15 de septiembre de 2009.

“¡Tu destino esta inscripto en las calles en las que creciste!”

Sir William Gull

El Londres victoriano ha sido retratado en infinidad de obras: novelas, películas, series televisivas, cuentos populares e historietas. Como un fractal, estas representaciones se han multiplicado y extendido: distintos autores han tomado viejas referencias para construir las propias. Durante Siglos, fue la capital del Imperio más grande que ha conocido el hombre, en sus calles, fábricas, burdeles, palacios y catedrales se pasearon las mentes más brillantes y enloquecidas, los verdaderos dueños del mundo. Esta herencia quedo impregnada en su estructura arquitectónica, y no son pocos los autores que han retomado esta herencia para construir ficciones y no ficciones.

La novela gráfica1 From Hell, de Alan Moore y Eddie Campbell, toma como referencia dos fuentes a la hora de construir su propia versión de Londres: la obra psicogeográfica de Ian Sinclair, y la rica historia ocultista de la zona. Al igual que en el teatro isabelino, el Londres de From Hell es una sombra, apenas un manchón de tinta por donde se pasean por los pálidos y difuminados personajes. Y al igual que una sombra, ese Londres esta cargado de un evocativo poder simbólico. La oscuridad, o mejor dicho, los claroscuros, hacen a la temática de la obra. Las configuraciones que adopto Campbell no son accidentales y releyendo los guiones originales pueden encontrarse aclaraciones precisas de Moore al respecto de la ambientación que tiene reflejar la ciudad.

En Understanding Comics, Scott Mcloud le dedica un capítulo al contraste que se genera entre los personajes y el entorno. Un bajo nivel de detalle en la representación genera mayor identificación por parte del lector, mientras que un exceso de detalle distancia a los objetos representados, los concretiza más. Es común, sobretodo en el comic americano, que los entornos esten poco detallados, y que sean en cambio los personajes el vehículo de la acción. En From Hell esta lógica se quiebra, la ciudad es un personaje en sí mismo, y uno muy bien diferenciado del resto del reparto. Mientras la línea que constituye a los personaje es errática y difuminada, reflejando de manera metáforica el carácter pasajero del ser humano, y la poca trascendencia del individuo en devenir histórico, la ciudad, en cambio, esta representada de una forma hiperdetallista. Las catedrales son dibujadas de manera precisa, los símbolos masónicos ocultos pero al a vista de todos, los obeliscos, los cementerios, incluso las casas de las zonas marginales como WhiteChapel, el escenario es idéntico al real. Pero ante todo, esta bien diferenciado de los personajes. La ciudad, entonces, se constituye como una entidad permanente, más fuerte que el paso del tiempo, inmortal.

Las marcas de los grandes hechos históricos quedan impregnadas en la arquitectura de las ciudades2. stos hechos históricos son detallados en el capítulo 4, titulado “¿Qué pide el señor de tí?”, William Gull da un paseo por la ciudad, particularmente por la zona de East End. Ahí se revelan los ritos druídos que tuvieron lugar antes de la ocupación romana. Estas primitivas sociedades druídas eran sociedades matriarcales que, tras la llegadas de los romanos, fueron revertidas a patriarcales, lo cual y acuerdo a Gull, implicó la entrada de la humanidad a una nueva era de razón. Gull, como masón, pretendía utilizar la ciudad como un altar para realizar los sacrificios necesarios para poder prolongar el dominio del hombre, y a su vez, garantizar su propia inmortalidad y ascenso a la divinidad. Este ritual, implicaba una reversión de los rituales druídas, y cargar de significado un símbolo (la misma ciudad) que sellará definitivamente cual tipo de revuelta femenina.

Gull plantea una distinción entre la magia masculina y la femenina. En ambos casos, se encuentra contenida en símbolos. Pero mientras la magia femenina posee una naturaleza irracional, la magia masculina es mucho mas dura y racional. Los símbolos mágicos utilizados por la magia occidental tienden a sellar el poder y a contenerlo. La ciudad de Londres, con sus múltiples obeliscos, catedrales y cementerios, esta enteramente decorada con estos sellos que contienen la creatividad y la libertad de sus habitantes. La ciudad entonces, se convierte en una prisión, de la misma forma en que lo decían los cultos gnósticos pre cristianos, que entendían a la realidad como una prisión controlada por un inclemente demiurgo creador, que había reemplazado al verdadero Dios.

La mayoría de los personajes (exceptuando tal vez Gull) se mueven por esta prisión de forma errática, apenas entendiendo su lugar en toda la trama de la historia. De hecho, ninguno de los personajes es capaz de revertir su destino trágico. La ciudad es representada en estos momentos como un laberinto, los personajes transitan por las callejuelas de East End, buscando un lugar donde dormir, o una cantina para ahogar sus penurias en un trago de cerveza.

Eventualmente, los asesinatos son realizados de forma precisa y sistemática, y su repercusión en la historia del Siglo XX es reflejada a través de las alucinaciones que sufre el mismo Gull: en el último de los asesinatos, experimenta una epifanía donde observa un rascacielos, oficinas y subterráneos “Para bien o para mal, he parido al Siglo XX” le dice a su cochero, Netley, tras haber concluído su obra. Aun así, y en su locura, Gull descubre que algo no ha salido bien, algo en su ritual no ha quedado del todo terminado, y su ascenso a la eternidad se ve interrumpido a raíz de esta falla. Esta falla no es aclarada, queda a total interpretación del lector.

La conexión más delirante que se permite Moore (de las muchas que incluye) es la coincidencia entre el momento de los asesinatos y el nacimiento de Adolph Hitler. Años después, la Luftwaffle, la fuerza área alemana, bombardearía Londres, destruyendo gran parte de la ciudad. No solo eso, los cohetes v-2, los primeros cohetes inteligentes, atacarían toda la zona periférica de Londres. De no haber sido por las poderosas torretas antiaéreas, la ciudad hubiese quedado derruida.

En algun punto, From Hell consituye la antesala de un apocalípsis. Londres podría haber sido representada de una forma muy sencilla, aun así no habría pérdido el terror al que evoca, pero su caracterización como capital del Imperio y heredera de una rica historia ocultista le dan las caracteristicas perfectas del medio que buscaba Gull para realizar sus asesinatos. Es una racionalización (mística y demente, pero una racionalización al fin) de los asesinatos. La conspiración, y el abuso de poder por parte de las ordenes masónicas y la nobleza, pierden impacto al compararse con la demenencia megalomana de Gull. “Los designios de su majestad apenas son una parte de la gran obra que realizaré” meditá el médico real.

El escenario condiciona a los personajes, pero Gull, casi una encarnación de la naturaleza, resignifica el espacio urbano. Escarbando en su historia más profunda, busca reconfigurar los símbolos que estan ocultos en Lomdres, y darle un nuevo sentido.

1Le cabe esa calificación por su extensión, por su multiplicidad de sub tramas y por la cantidad abrumadora de personajes, y a la vez de todo eso, ser una historieta. From Hell es, en síntesis, una reconstrucción detallada de los asesinatos serie ocurridos en WhiteChapel en la segunda mitad de 1988. Basándose principalmente en el libro de Stephen Knight Jack the Ripper: The Final Solution , donde se apunta que una orden masónica fue quien ejecuto estos crímenes, en nombre de la corona de Inglaterra.

2Este capítulo esta basado en grante en la obra psicogeográfica de Ian Sinclair, quien recuperando el pensamietno situacionista de Guy Debord, analiza el efecto de los espacio en la percepción temporal, y en los sentimientos. En los últimos años, Sinclair estuvo particularmente interesado en la historia ocultista de Londres. No es raro que tambien haya escrito un libro sobre Sir William Gull, los asesinatos de WhiteChapel y Jack el Destripador

 

 

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21 11 2009

Un ensayo de Alan Moore sobre la historía de la pornografía

Parte1

Parte2

Parte3





Tom Strong

17 06 2009

TomStrong-

Espero que este sea él último post que escribo sobre Alan Moore. Por alguna razón cada comic que leo del Inglés me produce un fuerte impacto y me saltan ganas de escribir algo.

Tom Strong nace con el siglo, en una isla remota, muy lejos de occidente. Su padre,  lo mantiene dentro de una cámara de super gravedad construida sobre un volcán inactivo. Tom es criado por un robot diferencial, y apenas si tiene algo de contacto humano. En definitiva, es un experimento, un producto de la ciencia positivista.

Tambien es perfectamente fiel a un precepto del género: sin importar lo extravagante que este sucediendo, siempre hay una explicación perfectamente racional al final de cada historia. El dios de los aztechz de la tierra alternativa  no es un Dios per se, es una inteligencia artificial programada en una computadora fractal. El mismo protagonista es lo mejor que la ciencia humana puede dar. Es también el epítome del Comic para Chicos, del héroe masculino, el Ubermensch,  En clara contraposición a Promethea -editado casi en la misma época- donde la protagonista es una diosa.

Tom Strong es una  (reiterada?) aproximación al género Pulp . Si su obra más conocida fue un intento de patear el tablero donde se juega la lógica del género de superheroes (Miracleman, Watchmen) Tom Strong es una aproximación mucho mas cariñosa al entretenimiento de masas de la primera mitad de siglos. Repleta de guiños y referencias mas propias de un fanático como Mignola, que los habituales pedos misántropos a los que nos tiene acostumbrado el guionista de V for Vendetta. Es como si el viejo se hubiese ablandando en algun punto, pero ablandando bien, con ganas de escribir algo con cariño de verdad, en lugar de hacer más y más revisionismo.





The League of Extraordinary Gentlemen

28 05 2009

tapa

Kill Bill fue una película hiper promocionada, que por suerte el paso del tiempo confirmo no era nada digno de convertirse en un clásico o en algo siquiera recordable. Había un encanto en Kill Bill, sin embargo,: la suma de referencias, desde el nombre de los personajes, la elección de los cuadros, el tipo de fotografía, el argumento, el vestuario. La película es un collage compuesto de diversas fuentes, y no tiene vergüenza en remarcar las huellas dejadas por otras películas, actores y directores.

La idea de una obra hecha de la suma de otras obras es un concepto interesante. Claro que Kill Bill es ejemplo horrible, uno mucho mejor sería The League of Extraordinary Gentleman de Alan Moore y Kevin O´Neill. La premisa es sencilla, pero luego se va ramificando hasta convertirse en una de los comics de género mas ambiciosos y extraños que tuve la oportunidad de leer. The League es una suerte de Justice League inglesa, compuesta por personajes clásicos del mass media británico, El Hombre Invisible, Mr Hyde, Allan Quatermain, entre nosotros.
1 Pero lo que parece una bromita de Moore y O Neille, que incluso arranca con unos dibujos muy caricaturizados, lentamente comienza a abandonar cualquier lugar común, y se interna en un proceso de resignificación que Moore conoce y maneja muy bien. Esta idea que obsesiona a Moore, y que ha sido la madre de sus mas grandes historias es en la que toma héroes y mitos clásicos y los inserta en universos de ficción hiper detallados, casi maximalista, donde hasta las fuentes mas inverosímiles tienen su lugar.

De la misma manera que en Watchmen, Moore se encargo de llenar de artículos, entrevistas, incluso informes psiquiátricos, que expandían el universo y lo dotaban de una lógica propia. En The League of Extraordinary Gentleman, se incluye un extenso texto donde narra la historia del universo, incluyendo una cantidad increíble de referencias a la ficción Victoriana.

2
Pero el comic no se limita a referencia la ficción inglesa de principio de siglo, en el Volumen III (Black Dossier) Moore expande el universo de referencias a clásicos del siglo XX como 1984 de George Orwell, los Mythos de Lovecraft o la prosa beatnick  de Jack Kerouac. En este volumen es también de Moore lleva al extremo la idea de crear un universo completamente autocontenido, pero construido sobre piezas de ficción previas. Es tan grande el números de referencias, que para no tener problemas con los registros de autor que DC decidió publicar el Volumen  únicamente en Estados Unidos.

Black Dossier incluso se vale de otros soportes además de la historieta para narrar la historia, haciendo cortes en la narrativa para incluir publicidades ficticias con la estética propia de la época, relatos ilustrados, e incluso una versión a apócrifa de una  continuación de la novela erótica Fanny Hill de John Cleaveland.

A mediados de mayo se público el cuarto volumen, que aun no tuve la oportunidad de leer pero seguramente será tan bueno, o posiblemente aun mejor, que los anteriores.

Dibujo





Watchmen, de Zack Snyder.

24 03 2009

Foucault decía que  la verdad es un discurso de poder, y que la producción de nuevos  discursos se da como un acto de rebelión frente a otros, mas poderosos y consolidados, y este acto de rebelión que implica disociarse y alejarse de nuestro esquema de relación y fundamentos teóricos, tiene como resultado la iluminación de otro aspecto de nuestro objeto de estudio, un aspecto que no veíamos antes.

Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons se inscribe perfectamente dentro de esta idea. Moore y Gibbons iluminaron toda una cara del género de superhéroes. Esos superhéroes, mitos modernos, no hacen más que hablar de nosotros mismos pero en una clave fantástica. Una hipérbole de nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras aspiraciones. Como discurso de poder (y contestatario del poder vigente), Watchmen se convirtió en el quiebre definitivo, a partir de en entonces el comic no volvería  a ser el mismo

La adaptación al cine de Watchmen es un proyecto que viene dando vueltas hace mucho tiempo. Desde Terry Gilliam, miembro ilustre de Monty Phyton y director de genialidades visuales como Brazil o 12 Monos, o un nihilista irremediable como Darren Aronosky, director de Pi y Requiem for a Dream, coquetearon con la idea de adaptarla. Gilliam concluyó que era imposible adaptar Watchmen, alegando que era una obra que se anclaba sobre el comic como medio y  explotaba al máximo sus recursos: lo que habían hecho Moore y Gibbons simplemente no podía hacerse en el cine. Aronofsky se perdió en la marea  del rosqueo Hollywoodense. La realización entonces terminó cayendo sobre las manos de Zack Snyder, un director de la generación que profesa la idea de que una película es un video clip de dos horas y media. Sus obras anteriores también son adaptaciones o reversiones, Dawn of the Dead actualiza al digital el clásico de zombies de George Romero,  y 300, basado en el comic de un Frank Miller que maniquea el conflicto Occidente-Oriente con espartanos desnudos, inspirado tal vez un poco en esa vieja película con Charlton Heston que podíamos ver las tardes de sábados de acción.

Watchmen es distinto. No inscribe al género de  Zombies, ni de la  Guerra. Es una obra fundamental, uno de los pocos comics que ganó concursos literarios prestigios, el antes y después del género y la industria, una obra que desnudo el clima de época desde y para la cultura de masas, tomando todos los elementos del género y recombinándolos, iluminando unas cosas y oscureciendo otras, el resultado: un nuevo paradigma, un nuevo código, para contar una historia de superhéroes.
La adaptación entonces hace un enorme y parcialmente exitoso trabajo para mantener aquellas cosas que  la habían hecho grande. Sin tomarse muchas libertades creativas, yendo a lo obvio a veces, quitando aquellas cosas que podrían pensarse estaban de más, pero que seguro volverán en una  eventual edición en DVD. Un trabajo de buen alumno que apunta a sacar una buena nota.

No se duda de que Watchmen, logra captar el elemento ucrónico, a pesar de ser una película que transcurre en 1985, la música que escuchamos es  Dylan, Hendrix, Joplin:la banda de sonido de un mundo al borde de la guerra, donde la polaridad no existe, pero la incertidumbre del holocausto nuclear esta más cerca de lo que nunca estuvo. Nixon y Kissinger pretenden decidir el futuro del mundo de este 1985 hipotético, la presencia del Doctor Manhattan despolariza el conflicto, pero acelera el holocausto,  la sociedad se rebela contra los abusos de poder, y los héroes enmascarados son apenas un emergente de esta sociedad que parece un autobús prendido fuego cayendo a trescientos kilómetros por hora por un barranco. Todo eso, por suerte, sigue en la película.

El cambio mas radical respecto del comic es el final. Tal vez algo hasta esperable. Watchmen, el comic, fue concebido para ser releído varias veces, el descenlace cobraba sentido al descubrir las pistas que había en el fondo, ocultas en varias viñetas y diálogos. En la película, el final no es tan des concertante, aunque busca el mismo efecto en la trama: se soluciona el  misterio de la primera escena/página, los motivos de todos los personajes son puestos a prueba, y las decisiones que tomen afectara sus vidas para siempre: muerte, exilio, y arrepentimiento.

Se pueden decir otras cosas, que hay secuencias calcadas del comic que resultan en  un pasaje muy prolijo, que ninguna de las actuaciones asombran, e incluso algunas son olvidables (Matthew Goode como Adrian Veidt/Ozymandias, a pesar de esa interesante reversión de un Marck Bolan enmascarado, no logra cautivar), y tiene una cuota de sexo, gore y violencia que no creo que el comic tuviera: las marcas que veces  usa Hollywood para hacer notar que una película es adulta.